JOSÉ MORALES SALAZAR, AMAUTA. 1936, nació en la oficina salitrera Valparaíso y se tituló de Profesor en la escuela Normal de Antofagasta. Mas tarde se graduaría de Profesor de Estado en Castellano en la Universidad de Chila, Arica. Ha publicado leyendas, cuentos, un manual de ortografía que llega a su cuarta edición, opúsculos, una Lira Popular, una notable producción poética y una obra épica que mencionamos a continuación. Impulsó diversos grupos y talleres literarios entre los que se destaca “Rapsodas Fundacionales”. José Morales Salazar es un escritor ariqueño que posee una obra digna de postularse por su calidad literaria, su cuantiosa producción, su originalidad y su incuestionable raigambre al Premio Nacional de Literatura mas también ella supera la capacidad local de gestionar tal premiación.
Si esta tierra tuviera una voz, esa sería la de José Morales Salazar. Pampino de nacimiento y ariqueño por adopción como mucho pampino, pero fundamentalmente ensayista, poeta, narrador excelso con una obra que no solo está en papel impreso, sino en consejas y enmiendas, en aliento y refresco generoso entregado a cientos de escritores de nuestra ciudad. Su obra también se encuentra en asociaciones, charlas, lecturas generosas… todas ellas de reposada sabiduría.
El año 2017 edita personalmente, hoja a hoja, la que será la obra magna de esta época de esplendor de nuestra literatura regional, una obra épica en el estricto rigor del concepto. Una obra que canta la hazaña bélica de un pueblo que resiste de forma memorable la invasión y el genocidio. Y, para mas honra, liderado por una ñusta del imperio incaico. Son 232 páginas en estricto rigor versadas en alejandrinos, en octavas reales, endecasílabos que en oportunidades separados en cuartetas buscan mejor expresión del motivo poético. Posee además una presentación de Luis Araya Novoa, contemporáneo del autor, digna del libro, en un estilo arduo pero elegante, de justicia retórica como conceptual, quizás la mejor presentación de la que tenga memoria haber leído de Araya Novoa. “El Cantar de la Tirana” que así se denomina la obra está antecedida de una generosa producción literaria de Morales Salazar: textos de estudio, manuales ortográficos, leyendas recopiladas del mundo aymara, poesía, romanceros, cuentos. Y con ella supera todos los antecedentes que se necesitan para ser merecedor del Premio Nacional de Literatura.
La obra de Morales se explica, o su sentido interpreta al pampino y al aymara, dos estirpes desarraigadas. Dicen que el compromiso del escritor no está en lo que escribe, sino en para quien escribe, y don José Morales escribe para nosotros, para quienes vivimos en este extremo del país con una historia acuesta, una larga y dura historia. Sus versos e incluso su prosa poseen un ritmo que es una de las grandes cualidades de este señero escritor, dota de ritmo, velocidad y pausa, consonánticos que cantan, una virtualidad fonética insuperable. Tampoco se puede leer, ni comprender a Morales Salazar descontextualizado de este norte altiplánico, de un pasado de epopeya pero humilde. La obra de Morales habla de esta tierra fronteriza, entre tres países, entre el desierto y el mar, entre un modo de producción preindustrial como lo fue el salitre y el agrario de sus valles, fronteriza entre aimaras y changos. Sus personajes, las anécdotas que les configuran, sus motivos, sus ímpetus sus sueños como sus odios y rencillas se contextualizan en estos paisajes, reflejan, plasman este mundo y lo proyectan en la literatura con perfiles de sempiternos personajes. Leer a este amauta es vernos y encontrarnos en sus páginas, consolidar un sentido de pertenencia y proyección, de arraigo y perpetuidad.
Pero no son solo la eufonía ni la ambientación los valores de este escritor. José Morales es una persona que entre otras virtudes literarias como su originalidad, la construcción verbal, el carácter sinestésico de su verbo y tantas otras goza de prestigio y reconocimiento en su contexto. Porque un escritor es tal en su contexto y en su circunstancia histórica, y en esta función de identidad con su medio este escritor ha contribuido fuertemente en la creación de un canon regional en tanto influencia en la determinación de que es lo que posee valor, que debe subrayarse, pero no desde el podio ni desde la academia, sino desde la compañía, de la reunión, de la lectura y relectura de sus contemporáneos, desde innumerables talleres y asociaciones de escritores de Arica y esta Parinacota la Alta.
La obra de un escritor como José Morales Salazar, como la de decenas de escritores locales, hace patente la necesidad ya de una masa crítica, de una escuela, de un corpus que difunda, ponga en valor, genere esos vasos comunicantes tan necesarios entre la obra y los lectores potenciales, entre el texto y su público. Porque el acercamiento, la animación que produce su lectura (animación en el sentido de dar ánima, sustancia, sentimiento a la palabra), sus alusiones, referencias y contextos son percibidos por el sustento que ella posee, pero que el lector crítico, el especialista puede ampliar y socializar. El completo y real valor, la significancia de una obra como “El Cantar de la Tirana” incide no solo en el difundir y consolidar una producción literaria, sino también en hacernos ver nuestra falencias, la necesidad de una crítica literaria regional.
La edición del libro es además testimonio de esfuerzo y dignidad. Auto impreso, auto editado, distribuido mano a mano. Esta obra no solo será evidencia de la maestría de un gran escritor de nuestra región, sino también –y desgraciadanmente- será testimonio de la carencia de difusión, de la ausencia de puesta en valor o de la exclusión del reconocimiento en el contexto nacional de una identidad y de un patrimonio regional, porque José Morales Salazar con una obra de este volumen, consistencia y alcance, hace mas patente este olvido.
RAlejandro Pérez Miranda. Permitida su reproducción citando la fuente.