Luis Saavedra Oróstica. Escritor, dramaturgo y marionetista. El año 2010 Cinosargo ediciones publica la plaquette “Satiroscopio”. Otros textos son publicados en “Antología Metalenguaje” (Ajiaco ediciones, 2014) y en la antología “Los Diez Mejores Cuentos de Arica y Parinacota” (Editorial Lusevo, 2018). El año 2017 es premiado en los Juegos Literarios Gabriela Mistral, Municipalidad de Santiago con la obra “Todos Somos Minotauro”. Publica el libro “El Caso de Vincent Fonseca” (2019) en Cathartes Ediciones de Arica. Y en 2020 publica el ebook “The Chacal Ritmo Fanzine” a través del Ministerio de las Artes y el Patrimonio.  

“EL CASO DE VINCENT FONSECA” Luis S. Oróstica, 112 pgs, Editorial Cathartes, 2019, Arica.

Oróstica cierra una selección de cuentos de escritores ariqueños del año 2018 con un trabajo que sorprende por su calidad. La presente obra consolida esta buena impresión que deja ese primer trabajo. “El Caso de Vincent Fonseca” es un ejemplo de una novela policial de la mejor factura y se inscribe en el estilo, de parte de esta nueva generación de escritores ariqueños, que mimetizan la ficción en formatos biográficos o antropológicos. La obra de Oróstica se presenta originada en un caso de etnografía urbana; en ninguna parte del libro de dice que sea novela, cuento o semejante, solo se puede deducir ello de los títulos que, en la solapa del libro, acompañan esta publicación de Editorial Cathartes, además de unos dibujos que poco aportan a lo narrado. Incluso el incluir en una obra de ficción una Presentación, un Glosario y como cierre, la transcripción de material que pretende avalar la veracidad de los hechos, acrecienta la incertidumbre sobre el carácter ficcional de la obra en el lector. Recursos legítimos o no, esta novela corta posee un estilo narrativo administrado con maestría. Oróstica no es escritor que concite toda nuestra atención desde el primer párrafo, va lentamente, al igual que en su cuento, involucrándonos, posee el encanto, el oficio para que no dejemos de leerle y nos hace avanzar párrafo a párrafo, página a página hasta tenernos envueltos en su trama y atrapados en las vicisitudes de sus personajes.

El lenguaje formal, ortodoxo, no es su cómplice, embargo el exceso de anglicismos, la necesidad del glosario final, los diálogos mal diseñados o incómodos de leer, son superados y transformados en una información que se involucra con la trama que urde la novela y legitimados en el contexto de ella. Y esa es su grandeza como escritor. Oróstica le da mérito y solvencia a un estilo de escritura que no es fácil dárselo, que es víctima del desprestigio que otorga la academia, pero su frase corta, su profunda naturalidad en el uso de ese lenguaje y la configuración del personaje hecho fundamentalmente de expresiones consustanciales a él, hace de su texto una obra narrativa, y una obra narrativa de gran calidad.

Hay que leer a Luis S. Oróstica sin prejuicios, cualquier lector de menos de 30 años lo disfrutará como la mejor lectura desde sus inicios, en un liceo, en clases de lenguaje, seguro se regurgitará con el placer mas profundo; para los mayores: hay que dejarse llevar por sus páginas, olvidarse, sacudirse prejuicios lingüísticos, norma y academia, y encontraremos una excelente novela corta, y ojalá la primera de muchos nuevos escritos. Felicitaciones también a Editorial Cathartes una publicación así va construyendo nuestra mejor literatura.

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