Camilo Montecinos Guerra, Arica 1987, Profesor de Estado en Lenguaje. Escritor de microcuentos. Ha ganado diversos concursos y publicado en el extranjero. Realiza talleres en su especialidad. Sus publicaciones mas conocidas son “Golpes sobre la Mesa” (2017) y “Asuntos Domésticos” (2022). Ha dirigido talleres literarios como “Contar desde lo mínimo”. Sus cuentos son muy reproducidos en sitios webs
–En tu libro “Golpes sobre la mesa” se escucha una voz clara y fuerte en contra del machismo. ¿Qué te motivó a escribir sobre este tema?
–Desde muy joven tuve una clara conciencia sobre las temáticas de género, me cuestionaba constantemente la estructura patriarcal en la que se basa la sociedad y me fui dando cuenta de la posición de desventaja que tiene la mujer y contra la que aún continúa luchando. Pongo de ejemplo Chile, aunque seguramente son muchos los países y culturas en las que se siguen perpetuando conductas machistas. Un caso que me impactó mucho fue el de Nabila Rifo, una mujer que fue golpeada salvajemente por su expareja, quien posteriormente le arrancó los ojos. En mi libro le dedico dos textos a ella. Este suceso, sumado a las cifras de femicidio que van en aumento, ha generado que diversas agrupaciones y colectivos, desde diversos ámbitos, hayan levantado una bandera de lucha contra este tema. Una de estas instancias de denuncia fue la que propuso la escritora Pía Barros, junto a otras autoras, y que se materializó en el proyecto: “Basta! Contra la violencia de género”, que ya reúne varias antologías de microrrelatos contra la violencia machista. Una vez que tuve acceso a estos textos, pude descubrir que la literatura constituye una poderosa trinchera para denunciar y hacer frente a aquello que está mal en la sociedad. Es parte también del rol del escritor: su compromiso social. Así pude darme cuenta de que a través de las letras contribuiría a esta lucha y fue como nació “Golpes sobre la Mesa”.
–¿Qué tipo de personajes son más difíciles de crear para ti? ¿Por qué?
–Considero que los personajes infantiles son los que me traen mayor dificultad. Además, me gusta disfrutar de los géneros negro y de horror, por lo que vincular experiencias traumáticas como asesinatos con niños o niñas me permite generar más impacto en el lector. Lo difícil está en dirigir la narración hacia la perspectiva de los personajes infantiles. Suelo escribir de manera muy formal y muchas veces la voz infantil se percibe más bien como una voz adulta, lo que afecta a la verosimilitud del relato. Es un aspecto en el que estoy trabajando para mejorar mi escritura.
Copiado de entrevista en “Revista Kilómetro Cero.” KM°
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