CARLOS MASSA CRESPO Santiago 1936, trabajo como locutor y guionista en la radiotelefonía (ver sus memorias abajo reseñadas). Ha publicado los libros “La Luz Amarilla” y “El Pentáculo” además de los a continuación mencionados. Sus afanes en la literatura buscan desde un inicial compromiso social con una actual indagación personal. Poseedor de una ágil y certera prosa.  

“LUCES EN LA CAMANCHACA” Colección Rapsodas Fundacionales. Ediciones Krom Arica. 2014. Una docena de cuentos que sorprenden, sorprenden por su facilidad para leérseles (Carlos Massa fue locutor y algo queda de esa experiencia en el ritmo de sus textos) por los temas, que cuando seducen en el primer párrafo no dejan libre al lector hasta que cierran como debe ser un cuento según Cortázar: por nocaut.

Son cuento que tienen de común la muerte, el mordimiento, la venganza y sin embargo escapa con maestría de la “novela negra”. Creo que su título, buen título para quienes somos del norte, no identifica el contenido del libro. Soy claro: ambos los considero en mi opinión buenos, muy buenos, pero desgraciadamente no vi la relación lo cual no disminuye en nada el valor del libro, cuidado, de un diseño generoso en espacio, sobrio, y de textos que son un ejemplo de cierre pero que con gusto destaco: “Insomnia”, “Obscura Obsesión”, o “Una Mañana de Octubre”.

Sus valores mas destacables están en “La Anciana que Triste Observa” cuento en el cual le bastan unas pocas líneas para dar vida a un personaje, en realidad solo en un primer párrafo, para pervivir mas allá de las tapas del libro. En la práctica de una técnica como en “Una Mañana de Octubre” y en su capacidad para crear ambientes como en “Insomnia”. Cierto que hay algunos lugares comunes y en oportunidades permanece demasiado cercano el narrador del personaje, sin embargo, ojalá podamos seguir leyendo nuevos cuentos suyos, que como Luces en la Camachaca son señales de vida de lo mejor de nuestros escritores.

Las gracias a Carlos Massa por estos memorables cuentos, que van construyendo uno a uno nuestra literatura regional.

Comentarios de Libros: “LUCES EN LA CAMANCHACA” de Carlos Massa Crespo, 40 Pags. Colección Rapsodas Fundacionales. Imprenta Krom, Arica. Libro de doce cuentos que son la expresión de un escritor maduro y sobrio, con un uso cuidado y solvente del idioma que sorprende con un manejo de la técnica literaria en cuentos como “Una Mañana de Octubre” que expresan sabiduría y un fino gusto en los cambios de escenario de la ánecdota (“Al llegar a la intersección asoma una tarde de invierno en que acompaña a”). Massa Crespo deja para el final una excelente narración “Insomnio” un cuento que por si solo merece un libro. 

“MEMORIAS” Los Años Inolvidables de la Radio en Arica; Carlos Massa Crespo, Editorial Lusevo, 109 páginas, Agosto 2017; un libro que, como toda memoria, gusta o no gusta: las memorias no se permiten términos medios. Y la de Carlos Massa gusta. Un libro que se deja leer con agrado y familiaridad, sobretodo para quienes han vivido en Arica y reconocen en él a locutores, programas, avisos, radioteatros que vuelven a cobrar vida en sus páginas. No puede menos que recomendarse su lectura, un ejercicio que le hace bien al alma del ariqueño que vivió esa época de la onda larga, de las radios peruanas y bolivianas en onda corta invadiendo el éter. Massa Crespo en estas páginas rinde un homenaje a tanto empresario radial, radioperador, locutor, libretista que día a día fueron parte de las vidas de los ariqueños de esos días en que el corazón les daba tumbos de esperanza, les latía con el ímpetu y la ilusión de ver una ciudad que renacía. Pero Carlos Massa, en estas páginas no solo habla de personas, sino que plasma anécdotas como la de aquellos gatos pelones que un día traspasaron el techo cayendo en medio de la caseta de transmisión, o de los papeles que botaba Enrique Lihn, hasta la llegada de las radios satelitales que marcan el final de esta época.

En este libro está el valor de una radio que nace del esfuerzo del estado y al alero de la Junta de Adelanto de Arica, y que quedó en la memoria colectiva regional como Radio El Morro, luego: Radio Arica, Radio INACAP que se escuchaba solo en algunas cuadras a la redonda, Radio de la Defensa Civil, o Radio Universidad del Norte, y de tantas voces que les dieron vida, Aida Carrasco, Ramón Moncho Muñoz, Luis Roldán Morales hasta un Mario Kendall a quien conocí los últimos años de su vida. Cuento que cita más de 150 referencias de personas que trabajaron en este medio, un esfuerzo de investigación acucioso, paciente, callado y generoso, porque el autor sabe que a la radio en Arica la hicieron personas comunes y corrientes con un gran amor por los micrófonos, por ese secreto encanto de irradiar la voz en el éter ante un fascinante silencio, pero que uno, radioescucha, envuelto en las sábanas heladas, tapado hasta las orejas escuchaba “El Gran Radioteatro de la Historia”.   

Debo reconocer que años atrás fui un ávido lector de memorias, memorias de Presidentes como las de Alessandri, o Carlos Ibáñez, de políticos,   recuerdo la de Elías Lafertte, o la del escritor Fernando Santiván, y comparándolas, al leer estas memorias, se agradece la modestia del autor, que en este formato literario se le hubiera permitido muchas auto-referencias, muchos recuerdos y anécdotas personales, pero Carlos Massa solo hace mínimas referencias a su persona, permitiéndole el género haberlo hecho mucho mas. Un distingo, un valor del autor, que muestra su generosidad, una sincera humildad, frente a lo que comienza a ser una historia de la radio local, una historia de la que Carlos Massa inaugura con un ancho, sólido, generoso primer paso.

Todo un acierto estas “Memorias” Los Años Inolvidables de la Radio en Arica, con el que inicia su catálogo una nueva editorial de nuestra región “Lusevo” Editorial, el libro de Carlos Massa que no solo tiene el valor del testimonio directo, de un primer informante, ni el de tratar un tema tan cercano a nosotros, ni solo el valor de citar a tanto vecino, amigo, conocido de ayer que hizo un aporte a este medio, ni solo el valor de la paciencia del investigador cuidadoso, esmerado, como lo fue Carlos con este libro, ni tampoco el único valor de iniciar una historia del periodismo que a Arica se le debe. El valor de este libro está en todo lo antes nombrado, mas el haber sido hecho por un ariqueño, por uno de nosotros con una generosidad y altura de miras, que hoy en medio de este mundo, tan bien descrito en cambalache, ya cuesta encontrar. El termina su libro, después de narrarnos esta odisea de la radiotelefonía regional, con las palabras de Carlos Salas Iglesia “Chile le debe a Arica un destino”, yo quisiera agregar que Carlos Massa Crespo, con sus Memorias, va construyendo el destino de Arica.

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