SABINA SALINAS BRAVO, 1943 Potrerillos. Escritora y poeta. Participa permanentemente en actividades comunitarias y sociales, en especial aquellas asociaciones culturales ligadas al mundo laboral femenino. Es socia de Rapsodas Fundacionales.  “Puertas Adentro” Novela, 2017, Krom Ediciones, 28 pags. Si bien tiene la estructura y una temática de novela, es bastante breve mas no por ello el tema como la forma en que los desarrolla son de gran valor.

“PUERTAS ADENTRO”, Novela, Sabina Salinas Bravo, Ed. Rapsodas 2017

 Quienes prologan esta pequeña obra manifiestan que es una novela inspiradora, que es liviana pero con un peso específico, Manifiestan que abiertamente se escribe sobre el acoso y el abuso como una cruda realidad. Debiendo agregar que esta obra fue parte de una inspiración para establecer los derechos reivindicatorios de las trabajadoras de casa particular, estableciendo un capítulo en la lucha por la representatividad de las fieles trabajadoras a quienes coloquialmente llamamos “Nanas”.

La historia comienza con la llegada de una muchacha, terminando su adolescencia, para trabajar puertas adentro a una casa, en la que viven dos mujeres mayores, desde la primera página nuestra  protagonista decide escribir un texto en primera persona, como una suerte de “diario de vida”, tratando de sacar lo que está dentro de ella, buscando -incluso- explicaciones. Es una forma de liberación al encierro, de manifestar los pensamientos que se guardan mientras se lustra el piso o se cocina.

El hermano de las mujeres se muestra afable y cercano, la primera noche irrumpe en el dormitorio de la niña-nana, silenciándola con su mano sobre la boca, la descripción del hecho es dolorosa y vergonzosa pues es vívida.

El susto se pasa a través de la palabra amorosa del hombre, la niña-nana termina enamorada del violador, confiando en su palabra, se entrega a la experiencia de un amor “correspondido”, el que termina en lo que es parte de usos y costumbres de un Chile decimonónico. Un embarazo que pudo tener un final feliz, fue interrumpido de una manera abrupta, desencadenando una tragedia sin límites.

Este texto me llevó a recordar que las historias de las niñas del sur se repetía una y otra vez en nuestro territorio, las niñas aymaras que bajaron desde los pueblos de la zona alto andina, para entrar en casas de familias como empleadas a las que llamaron “entenadas” o “niñas de mano”, dejando atrás su lengua, sus costumbres y tradiciones, en ese contexto también fueron maltratadas, ultrajadas y abusadas, en todos los sentidos posibles. Estas historias terminaban en medio de llantos, pidiéndoles a sus padres que las regresaran a sus pueblos, quienes sucesivamente se negaron a aquello, porque esta era lamejor manera para criarlas en ambientes urbanos y chilenos.

Este texto me permitió reflexionar una vez mas sobre el rol de las mujeres y la escritura, porque es una condición muy femenina “dar a luz”, textos desde la adolescencia, vinculados a la poesía y en otras ocasiones a los cuentos, en ocasiones incluso filosofía.

Escribimos sobre las veces que hemos amado, a quienes hemos amado, el susto y la gracia que nos reportó la maternidad, el frío que nos produce la muerte, la incomprensión de los hombres, el espanto ante las enfermedades y la cantidad enorme de veces que escribimos sobre nuestra “supuesta” locura.

Alguien dijo una vez “Cuando quedas atrapado en la destrucción, debes abrir una puerta a la creación”, para las mujeres en constante ambiente de destrucción, estamos siempre recorriendo campos de creatividad, la pintura, la escritura, el diseño, el cine y no es lo referido al feminismo, sino a la comprensión o la búsqueda de la existencia de un mundo mas equilibrado.

Las mujeres dejamos en el “papel” las angustias, los miedos, las dudas, las certezas y las preguntas, lo que nos produce pavor y lo que nos produce satisfacción, recorrimos desde la infancia a la vejez, atravesando por el período más prolífico de las mujeres; la adolescencia y el mas ¿sensato? de todos, la vejez.

Sabrina habla por las niñas que llegan desde el campo a la ciudad, habla por las jóvenes que con cierta ingenuidad se entregan al que habla de amor, por el amor de la familia perdido, cada frase nos retumba en la cabeza…sabíamos cómo terminaría la historia de mal, pero la pluma de Sabrina nos llevó mucho mas lejos, que sólo la muerte, nos llevó al extremo; el suicidio.

La rudeza del relato desde el inicio, en el momento de la llegada al lugar de trabajo y los recuerdos de lo que queda atrás, hasta el momento en que pone la tranca en la puerta para que el intruso no vuelva a entrar, nos sorprende y nos lleva desde el siglo XXI al siglo XIX, el recuerdo de un Chile feudal, en que la servidumbre estaba para cumplir los deseos del dueño del fundo, a través de lo que la historia llamaba el “derecho de pernada” durante la edad media.

Un embarazo interrumpido nos mantiene en el Chile del siglo XIX, del mismo modo se observa la piedad de las dueñas de casa, intentando quedarse con el “sobrino”, tratando de ser “justas” con la empleada. Se magnifica la vulnerabilidad de esta empleada puertas adentro y la necesidad de reivindicar esta labor, que aun es parte de las economías locales, hoy con mujeres migrantes que cumplen estas labores, tan esenciales en reemplazo de la dueña de casa.

“PUERTAS ADENTRO”  Sabina Salinas Bravo. Prologado por:  Ricardo Gonzalez Hidalgo y por Rosa Navarro Peña.

Es un texto construido sobre una historia personal de una mujer-niña que trabaja en el servicio social, en nuestro país son personas reconocidas como “empleadas domésticas”, en 19 capítulos, se desarrolla la historia de un mujer -creo- en la década de los setenta. Inicia la historia con la descripción de lo que deduzco, es una violación. Un tema que de entrada es revelador respecto del clima que nos entregará la autora en su obra.

La construcción de un diario de vida, dirigido a alguien llamado Inanna, como explica la autora, es el nombre de la diosa del amor, en el que narra sobre la soledad que la agobiaba, la privacidad que espera respecto de su escritura, se describe físicamente como “delgaducha”, chica, pelo liso y delgado, en principio sin maquillaje. Cuenta que llegó con una prima de mas edad, quien la tiene a  su cargo.

La casa en la que trabaja es grande, ubicada en un segundo piso, lo que la obligaba a desplegar un gran esfuerzo., sobre todo en el trabajo sobre los pisos y su mantenimiento. Esta a cargo de las comidas, ocasionalmente las compras. Describe su espacio personal, pequeño pero con lo necesario.

El pariente llegado de Mexico, lo describe como “visita”, es quien la agredió durante la noche, trató de impedirlo y aún así, las “visitas” se repitieron convirtiendo la violación en un acto de amor para ella. Aún cuando lloraba frente a sus patronas, no logró defenderse ni que la defendieran, claro porque nunca lo denunció. Aún cuando terminó con un embarazo no deseado y un final extremo.

Este texto nos permite enfrentar una realidad recurrente en la historia de las mujeres vulnerables, desposeídas o pobres, con las distintas nomenclaturas, de manera eufemística con que se identifican a quienes no tienen dinero y viven en las márgenes de la sociedad.

Mujeres pobres  que aprenden de manera cruda la vulnerabilidad en que se encuentran y el poder de los hombres, en el caso de su historia personal, poder económico y físico, aprendió de desigualdad, de discriminación y abuso, esta es la épica de las mujeres abusadas, las que en medio de su tragedia logran un mínimo de resiliencia, al contar su historia, traspasándola a un diario de vida, convirtiendo el acto de escribir en una acción revolucionaria, pese a ser su final tan trágico, dadas las circunstancias.

Esta historia me recordó las historias de miles de mujeres aymaras que fueron traídas desde las comunidades altoandinas, siendo niñas o mujeres jóvenes, quienes no sólo sufrieron marginalidad dada la pobreza, viniendo desde el ámbito rural, discriminación por hablar un castellano y costumbres diferentes. También fueron abusadas deseando huir y regresar a sus territorios de origen, llegando a “suplicar” a sus padres que les permitieran volver, comprometiéndose a cumplir con trabajos en sus comunidades, como pastear el ganado, aporcar la tierra o limpiar canales; pese a este ofrecimiento de parte de niñas y niños aymaras trabajando en la ciudad, pese a estos ofrecimientos los padres decidieron mantener su decisión, ocasionando memorias dolorosas en niñas y los niños de aquella época.

AUTORA:  PATRICIA AREVALO FERNÁNDEZ. Se puede reproducir citando la fuente.